

El miércoles 8 de abril, el Auditorio Pedro Weiss fue escenario de una jornada que combinó tradición, emoción y nuevos retos para la medicina. En la XVIII Ceremonia de Colegiatura del Consejo Regional III-Lima, 70 médicos formalizaron su incorporación a la orden, en un acto que no solo marcó el inicio de su ejercicio profesional, sino también, en algunos casos, la continuidad de una historia familiar.
La ceremonia fue presidida por la Dra. Frida Gonzales Montúfar, decana del Consejo Regional III-Lima, junto a la Dra. Mariela Delgado Burga, secretaria de Asuntos Contenciosos Administrativos. Asimismo, se contó con la presencia del Dr. William Guzmán Ortiz, secretario de Administración del Comité Ejecutivo Nacional del Colegio Médico del Perú.
Como parte central del acto, la lectura de la Declaración de Ginebra dio paso al juramento de los nuevos colegiados, quienes asumieron el compromiso de ejercer la medicina con ética, responsabilidad y vocación de servicio, reafirmando los principios que sostienen la práctica médica.
A partir de ese momento, la ceremonia avanzó hacia uno de sus instantes más esperados: el llamado individual. Uno a uno, los médicos fueron invitados a subir al estrado para recibir sus medallas y diplomas de colegiatura, oficializando así su incorporación al Consejo Regional III-Lima.
Fue en ese contexto en el que se vivió uno de los momentos más emotivos de la jornada. Algunos de los nuevos colegiados, hijos de médicos ya incorporados a la orden, recibieron sus medallas y diplomas de manos de sus propios padres. El gesto, cargado de simbolismo, reflejó el vínculo entre generaciones y el legado que se transmite dentro de la profesión médica, uniendo vocación, ejemplo y compromiso.
Durante su intervención, la decana destacó el contexto actual en el que los médicos inician su trayectoria profesional. Subrayó que las nuevas generaciones cuentan con mayores facilidades y avances tecnológicos, lo que representa tanto una oportunidad como una responsabilidad. En ese sentido, instó a los nuevos colegiados a hacer un uso consciente de estas herramientas, manteniendo siempre como eje central el bienestar del paciente.
La ceremonia concluyó con la entonación del Himno del Colegio Médico del Perú. Posteriormente, los nuevos colegiados compartieron un espacio de confraternidad junto a sus acompañantes, en una jornada que no solo celebró logros individuales, sino también historias, vínculos y el inicio de nuevos desafíos.

