
Dr. Luis Edgardo Figueroa Montes
En los últimos años, la seguridad alimentaria ha adquirido una relevancia creciente en el debate sobre salud pública, en partículas en relación con la exposición crónica a sustancias que son en potencia tóxicas y están presentes en alimentos de consumo habitual. Bajo el lema “Construyendo una Florida más saludable”, las autoridades de ese estado han impulsado una iniciativa orientada a visibilizar la presencia de contaminantes químicos en productos consumidos, incluyendo fórmulas infantiles, dulces y panes comerciales.
Hasta el momento, los hallazgos reportados revelan la detección de metales pesados como arsénico, plomo, cadmio y mercurio, así como residuos de pesticidas como el glifosato, en concentraciones que en varios casos superan los límites considerados seguros por agencias regulatorias. Esta situación resulta preocupante cuando se trata de poblaciones vulnerables, como lactantes y niños, cuyo desarrollo fisiológico los hace más susceptibles a los efectos tóxicos. Analizar el impacto de estas sustancias no solo permite dimensionar el riesgo, sino también reflexionar sobre la necesidad de fortalecer los sistemas de control, transparencia y prevención en la industria alimentaria.
«Construyendo una Florida más saludable», es el eslogan en la página web https://exposingfoodtoxins.com/, donde refiere que Florida (Estados Unidos), se dedica a mejorar la vida de los floridanos reduciendo las enfermedades crónicas, fortaleciendo los programas de nutrición y empoderando a las familias con mejores opciones (1).
Refiere que sus dos objetivos clave son:
- Promover una industria alimentaria limpia, segura y transparente.
- Priorizar la nutrición como causa raíz de las enfermedades crónicas no transmisibles.
En esta página, se describen tres intervenciones: la presencia de toxinas en las fórmulas para bebés, presencia de toxinas en los dulces y la presencia de toxinas en el pan.
Presencia de toxinas en las fórmulas para bebés
En este apartado indican los niveles de prueba que excedieron el límite máximo diario, establecido por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos y la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos. Detallan la presencia de estos compuestos: arsénico, cadmio, plomo, mercurio y pesticidas.
Detalla 24 marcas de fórmulas para bebes. Muchas de las fórmulas mencionadas están disponibles a través de WIC (Women, Infants, and Children), un programa especial de nutrición suplementaria del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos USDA para mujeres, bebés y niños. Tener en cuenta que, si bien otros productos se venden en tiendas, solo las fórmulas de esta lista han sido probadas de forma independiente. Todos los contaminantes se miden en partes por billón (PPB) (2).
Entonces, las autoridades de Florida advirtieron a los padres, que ciertas marcas de fórmula infantil, según las pruebas realizadas, mostraron niveles potencialmente inseguros, de metales pesados en 16 de las 24 analizadas. El doctor Joseph Ladapo, mencionó sostuvo que los resultados produjeron una «subestimación del riesgo» porque los bebés pueden estar sujetos a mayores daños dado su tamaño, peso y etapa de desarrollo. Agregó que, de los elementos analizados, «el mercurio es probablemente una de las cosas más tóxicas que se pueden introducir en el cuerpo de una persona» (3).
Presencia de toxinas en los dulces
En este apartado se muestran las cantidades promedio de consumo «seguro» por año, según la edad de desarrollo, en las que se detectó arsénico. La exposición al arsénico por encima de los límites considerados seguros puede aumentar el riesgo de cáncer, como el de pulmón, piel, riñón y vejiga. Se evaluaron 46 dulces y 28 presentaban arsénico por encima de los límites permitidos (4).
Los dulces son disfrutados a nivel internacional por personas de todas las edades. Al igual que muchos alimentos de la industria alimentaria. Los expertos en salud aconsejan a los consumidores «consumirlos con moderación». La administración del gobernador Ron De Santis (Florida) anunció el lunes que había analizado 46 tipos de dulces y que más del 60% de ellos (n=28) contenían niveles elevados de arsénico que, consumidos a lo largo del tiempo, podrían aumentar el riesgo de cáncer en los niños (5).
Presencia de toxinas en los panes
En este caso evaluaron la presencia de Glifosato (contaminante de pesticidas) en los panes que se venden de forma comercial, pesticida medido en partes por mil millones (p.p.b.) (6). Se evaluaron ocho panes (de cinco marcas conocidas en los Estados Unidos), y se encontró la presencia de Glifosato en seis de ellos. El glifosato se registró para su uso en EE.UU. en 1974 y es el herbicida más utilizado en todo el mundo, según el Programa Nacional de Toxicología, parte del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos.
Si bien no está de forma total prohibido en Estados Unidos, algunas ciudades y condados lo han restringido, como: California, Connecticut, Maryland, Minnesota, Nueva Jersey y Nueva York. California emitió advertencias sobre el glifosato, agregándolo a la lista de 65 químicos y sustancias que causan cáncer. Algunos países tienen prohibiciones totales o parciales de los herbicidas que contienen glifosato, como: Vietnam, los Países Bajos, Alemania, Bélgica y Francia (7).
La exposición crónica al glifosato está relacionada con «cambios nocivos en el microbioma intestinal, inflamación del hígado y efectos neurológicos adversos», según el Dr. Joseph Ladapo, director general de servicios de salud del estado (7).
En conclusión, la evidencia presentada pone de manifiesto una realidad que no puede ser minimizada: la exposición crónica a metales pesados y pesticidas a través de alimentos de consumo cotidiano constituye un riesgo tangible para la salud humana. En lactantes, la presencia de mercurio, arsénico o plomo puede afectar el desarrollo neurológico y orgánico en etapas críticas de crecimiento; en niños y adultos, la exposición prolongada a arsénico o glifosato se ha asociado con mayor riesgo de cáncer, alteraciones hepáticas, inflamación sistémica y posibles efectos neurológicos.
Al margen de los porcentajes y partes por billón de estas toxinas, el verdadero impacto radica en la acumulación silenciosa de estas sustancias en el organismo y en sus consecuencias a largo plazo sobre la carga de enfermedades crónicas no transmisibles.
Estos hallazgos refuerzan la necesidad de adoptar un enfoque preventivo centrado en la nutrición como pilar de salud pública, promover una industria alimentaria más limpia y transparente, y priorizar la protección de las poblaciones más vulnerables. Garantizar alimentos seguros no es solo un objetivo regulatorio, sino un compromiso ético con la salud presente y futura de la población. Resumiría este artículo en el lema «No a los alimentos ultraprocesados».
Enlaces de interés
- https://exposingfoodtoxins.com/
- https://exposingfoodtoxins.com/food-toxins/
- https://floridaphoenix.com/briefs/florida-tests-24-formulas-purport-that-16-have-at-least-one-heavy-metal/
- https://exposingfoodtoxins.com/wp-content/uploads/2026/01/Candy-Arsenic.v5.pdf
- https://www.walb.com/2026/01/29/safety-alert-exposing-candy-toxins/
- https://exposingfoodtoxins.com/bread/
- https://www.heraldtribune.com/story/news/2026/02/10/florida-glyphosate-herbicide-roundup-bread-brands-postivie/88597386007/

