Una luz por Minosska: Consejo Regional III-Lima se une en vigilia por su memoria

Se convocó a una vigilia en homenaje a la Dra. Minosska Pinto Lazo, médica gastroenteróloga y pediatra, cuya vida fue arrebatada violentamente el pasado viernes en Piura.

La noche del martes 14 de abril, colegas, autoridades y ciudadanos se reunieron en los exteriores de la sede institucional del CRIII-Lima, en Miraflores, para rendir homenaje a la Dra. Minosska y acompañarse en un momento de profundo pesar.

Entre las autoridades presentes del Consejo Regional III–Lima participaron la decana, Dra. Frida Gonzales Montúfar; la secretaria general, Dra. Catherine Suárez Egoavil; la secretaria de Asuntos Contenciosos Administrativos, Dra. Mariela Delgado Burga; la secretaria del Médico Joven, Dra. Fiorella Marmanillo Melendez; y la accesitaria I, Dra. Teresa Galarza Romaní, encargada del área de Imagen Institucional y Marketing.

La ceremonia inició con las palabras de la Dra. Catherine Suárez, quien expresó el sentir de una comunidad que hoy se reconoce herida. Recordó que el propósito de la vigilia no era solo rendir homenaje a la Dra. Minosska, sino también abrazar a sus familiares, colegas y amigos en la distancia, y alzar la voz frente a una realidad que no puede seguir siendo ignorada: la violencia que amenaza la vida, no solo de la comunidad médica, sino de toda la sociedad.

Tras sus palabras, el minuto de silencio no fue solo un protocolo. Fue un momento denso y profundo. Un instante en el que cada asistente, desde su lugar, conectó con la ausencia, con la injusticia y con todo aquello que no debería haber ocurrido.

Luego, la decana, Dra. Frida Gonzales Montúfar, tomó la palabra. Su voz llevó consigo el peso de la pérdida. Habló de la doctora Minosska como colega, pero también como persona: una mujer de vocación genuina, de entrega constante y de humanidad en cada acto. Al evocarla, no solo se recordó su perfil profesional, sino también su esencia, como el ser humano íntegro que fue.

Su mensaje fue claro: no se puede aceptar como normal que la violencia arrebate vidas. No se puede mirar hacia otro lado cuando hechos como este ocurren. En nombre de la orden médica, hizo un llamado firme a las autoridades para que se asuma, de una vez por todas, la responsabilidad de garantizar la seguridad de los ciudadanos. El encendido de velas marcó uno de los momentos más significativos de la noche. Una llama inicial fue pasando de mano en mano, encendiendo otras, multiplicándose. Cada luz parecía llevar consigo un pensamiento, una oración y un recuerdo compartido. En medio de la oscuridad, esas pequeñas luces construyeron algo más grande: una presencia colectiva que se negaba a olvidar y que insistía, con la fuerza de una comunidad unida, en algo que no debería tener que pedirse: vivir libres y sin miedo.