Más allá del azúcar: un llamado urgente para detener la epidemia metabólica de la DIABETES y la OBESIDAD

Dr. Luis Edgardo Figueroa Montes

El «Día Mundial de la Diabetes» es la ocasión perfecta para que las personas que viven con diabetes, los profesionales de la salud, los defensores, los encargados de formular políticas y el público general se unan para crear conciencia y tomar medidas al respecto. Este 14 de noviembre, participe y apoye el lema «Aprenda más sobre diabetes y actúe en su lugar de trabajo» (1).

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En estos años publiqué diferentes artículos sobre esta enfermedad:

A nivel mundial, 7 de cada 10 adultos que viven con diabetes están en edad laboral. Para millones de trabajadores, la diabetes es una realidad cotidiana, pero en el lugar de trabajo puede convertirse en una fuente de estrés, estigma y miedo. A pesar de la creciente concienciación sobre el bienestar de los empleados, muchas personas que viven con diabetes siguen luchando por conciliar su salud con las expectativas laborales, lo que las lleva a ocultar su condición y no hablar de forma abierta al respecto. Esta lucha continúa no solo afecta el bienestar mental, sino que también limita el crecimiento profesional (2).

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Como parte del Día Mundial de la Diabetes, centrado en la diabetes y el bienestar, este año la Federación Internacional de Diabetes (FID) reclama lugares de trabajo más inclusivos y solidarios donde las personas que viven con diabetes se sientan apoyadas y no estigmatizadas. Es hora de acabar con las ideas erróneas, educar a los expertos y fomentar entornos en los que los empleados que viven con diabetes puedan controlar su condición sin miedo (2). Reforzando la concienciación y la comprensión, podemos garantizar lugares de trabajo en los que las personas que viven con diabetes se sientan seguras, valoradas y capaces de prosperar, sin poner en peligro su salud ni sus ambiciones (2).

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Algunas estadísticas: 589 millones de adultos viven con diabetes en todo el mundo, 7 de cada 10 están en edad laboral, 3 de cada 4 personas que viven con diabetes viven en países de bajos y medianos ingresos, cerca de la mitad de los adultos que viven con diabetes no están diagnosticados, 3 de cada 4 personas que viven con diabetes experimentan ansiedad, depresión u otro trastorno mental a causa de su diabetes y 4 de cada 5 personas que viven con diabetes encuestadas por la FID han experimentado desgaste emocional por la diabetes (2).

Ahora vamos a enfocarnos en hacer visible, un secreto a voces: el consumo de azúcar, los carbohidratos (en especial carbohidratos simples) y alimentos ultra procesados, están generando un incremento de la obesidad, hoy denominada Enfermedad Crónica Basada en Adiposidad (ECBA), incrementando la morbilidad y mortalidad en el mundo.

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Un artículo explica que cuando consumimos azúcar añadida, en especial el componente fructosa (que está en la sacarosa, en jarabes de maíz, otros) sucede lo siguiente: la fructosa se procesa en el hígado, donde tiene una “ruta especial” de metabolismo que la diferencia del azúcar común (glucosa); este proceso rápido puede generar lípidos (grasas), acumulación de grasa en el hígado, productos intermedios que pueden dañar células, y una menor respuesta de la insulina (hormona que introduce la glucosa en las células para su consumo); además, genera una mayor generación de especies reactivas de oxígeno y estrés metabólico: cuando la célula tiene que manejar excesos, puede “desgastarse” más rápido y como consecuencia de esos procesos, se genera: mayor grasa corporal (adiposidad), síndrome metabólico, riesgo elevado de diabetes, y por lo tanto de enfermedades asociadas.

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En palabras simples «Consumir azúcar conduce a que el hígado se sobrecargue, se formen grasas, haya daño celular y aumento de grasa corporal (obesidad)» (3).

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Otro artículo revisa la evidencia de que las bebidas con azúcares (por ejemplo, refrescos, jugos endulzados, otros) desempeñan un papel clave en el aumento mundial de la obesidad, la diabetes 2 y otras enfermedades crónicas. Refiere que: beber este tipo de bebidas añade calorías líquidas al cuerpo, que muchas veces no se “compensan” comiendo menos en otras comidas y esto contribuye al aumento de peso; además, la rápida absorción del azúcar provoca picos de glucosa e insulina, y el exceso de fructosa (que también está presente) lleva al hígado a metabolizar más de lo que puede manejar, generando grasa, estrés. A nivel mundial, el consumo de estas bebidas va en aumento, en especial en países de bajos y medianos ingresos (4).

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En conclusión, debemos disminuir el incremento de la diabetes y obesidad en el mundo. Debemos fortalecer políticas públicas que eduquen sobre una alimentación saludable sin azúcar y alimentos ultra procesados (5) en nuestra población. Cambiemos nuestra realidad. Ahora es cuando.

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El futuro de la salud pública no se define solo en los hospitales, sino también en cada decisión que tomamos frente a un plato, un envase o una bebida. La diabetes y la obesidad no son inevitables: son el reflejo de un entorno alimentario que hemos permitido construir y que hoy debemos transformar. Educar, prevenir y actuar no es tarea exclusiva de los profesionales de salud, sino una responsabilidad colectiva: salud individual y salud colectiva. Cada vez que elegimos menos azúcar, menos alimentos ultra procesados y más conciencia, contribuimos a una sociedad más saludable, más informada y más justa.

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 Enlaces de interés

  1. https://worlddiabetesday.org/es/participe/
  2. https://new.express.adobe.com/webpage/Elj9eJ3cBWUfn#mensajes-clave
  3. https://www.jci.org/articles/view/96702/pdf
  4. https://www.nature.com/articles/s41574-021-00627-6
  5. https://www.linkedin.com/pulse/el-consumo-de-alimentos-ultraprocesados-foods-upf-y-figueroa-montes-dl9ge/?trackingId=xVQZ79jSQJawLNGPXxNAgQ%3D%3D