
En una solemne ceremonia de colegiatura, nuevos médicos reafirmaron su deber con la salud y la sociedad, destacando que el buen trato al paciente es el pilar que define a los verdaderos profesionales de la salud.

El pasado 24 de agosto, el emblemático auditorio Pedro Weiss fue escenario de la XLI Ceremonia de Colegiatura del Consejo Regional III – Lima, una jornada marcada por la trascendencia profesional y, muy especialmente, por la profunda carga emocional del legado familiar. En esta ocasión, 25 nuevos médicos se incorporaron a la orden, consolidando una meta que representa el inicio de un servicio dedicado al bienestar de la población.
Ver a una nueva generación tomar el relevo bajo la mirada orgullosa de sus padres, quienes han sido sus primeros mentores y modelos a seguir, le dio un tono humano y cálido al acto de juramentación.
La ceremonia estuvo presidida por la Dra. Frida Gonzales Montúfar, decana del Consejo Regional III – Lima, la Dra. Catherine Suárez Egoavil, secretaria general y el Dr. Jorge Hurtado Rubio, accesitario II y presidente del Comité de Cultura y Deportes.
Tras la lectura de la Declaración de Ginebra, el ambiente de solemnidad alcanzó su punto máximo durante el juramento, donde los nuevos colegiados, muchos de ellos hijos de médicos que los observaban desde el estrado, reafirmaron su ética y vocación de servicio. La imposición de medallas simbolizó no solo el fin de una etapa de formación, sino el inicio de una responsabilidad compartida con el bienestar de sus pacientes.
La jornada culminó con la entonación del Himno del Colegio Médico del Perú, un momento que unió a padres, hijos y autoridades en un mismo sentimiento de identidad. Posteriormente, los asistentes compartieron un espacio de confraternidad, donde los abrazos, risas y fotos retrataron el ambiente de alegría que se vivió.

