Los residentes hicimos más de lo que se nos pidió frente a un enemigo sin rostro

Residentes en primera línea

Soy el Dr. Cristian Salazar Campos, médico residente del quinto año de neurocirugía del Hospital Nacional de la Policía Gral. Luis N. Sáenz de Lima, y al igual que muchos médicos residentes, fui afectado por el duro golpe que nos dio la pandemia, tanto en la parte de salud como en mi educación médica como residente; pero a pesar de ello, el camino nos enseñó lo relevantes que somos ante nuestra sociedad, ya que somos nosotros la primera línea de batalla ante un enemigo sin rostro.

La vida de cada médico en la etapa de residente conlleva horas de trabajo arduo, más aún uno de área quirúrgica, que tiene turnos interminables de hasta 72 horas continúas entre la práctica clínica y quirúrgica; pero nadie nos preparó para lo que se avecinaba, la pandemia por la infección de SARS-CoV-2 o más conocida como Covid-19. No negaré que fue una etapa dura, no solo por la tensión y temor por parte de los residentes de mi especialidad, sino también de otras áreas.

La fuerza mental del residente no podía quebrarse. Cómo borrar de mi memoria cuando nos cruzábamos con colegas en los pasillos del centro quirúrgico, brindándonos aliento con solo mirarnos, pues sabíamos a lo que nos enfrentaríamos una vez dentro de la sala de operaciones, y por mi especialidad eso significaba tener que pasar muchas horas en el quirófano con un equipo personal de protección que no era de nuestra talla, con tres o cuatro guantes por mano, generando una pérdida de sensibilidad, la cual es de vital importancia en una cirugía, más aún, en una microcirugía, estar frente a un microscopio, el cual se empañaba por el vapor que nuestro propio cuerpo generaba, el tratar de comunicarnos con el colega que teníamos al lado sin poder escuchar bien lo que decía; en breves palabras, lo que trato de decir es que realizar microcirugía para clipar un aneurisma cerebral o extirpar un tumor cerebral fue más que un verdadero reto bajo estas condiciones, al igual que todo acto operatorio realizado en este tiempo. Por ello, en este día tan especial quiero saludar a todos mis colegas residentes y destacar el gran trabajo que vienen realizando en favor de la salud de todos los pacientes. Sé que al final, cuando esto acabe muchos eventos suscitados se disiparán, tomando su lugar en el pasado, y lo único que importará es lo que hemos hecho, por lo que con orgullo y seguridad puedo decir que como residentes hicimos más de lo que se nos pidió frente a un enemigo sin rostro.

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